COMO IMPACTA EL CANJE DE LA DEUDA EN LAS EMPRESAS
Antes que nada, aclararé que si bien en este blog se focaliza mas que nada en los tratados internacionales de comercio, este tema no puede dejar de tratarse en cualquier debate ya que es de actualidad.
Llendo al tema, hay que destacar que los mercados de capitales festejan los bonos ya que suben su cotización y el ministro Boudou recupera la sonrisa. Es el “efecto canje”. La Argentina busca salir de su default tras ocho años y eso, de por sí, es una buena noticia para un país que quiere volver a amigarse con el mundo del crédito internacional. Ahora bien, un punto importante a saber es de qué modo impacta el canje en las empresas.

Las condiciones externas marcan que es un momento muy favorable para hacerlo, habida cuenta de que muchas naciones están aprovechando el actual contexto para intercambiar deuda de vencimiento relativamente cercano, por otra de más largo plazo (cabe recordar que Estados Unidos mantiene su política de tasas de interés de referencia en valores cercanos a cero).

Contexto propicio

El economista Tomas Bulat resaltó que varios países están aprovechando el actual contexto “no sólo para conseguir fondos sino, además, para refinanciar sus deudas”.

Es así como Uruguay ya abrió un proceso para cambiar compromisos que vencen en los próximos seis años por títulos emitidos al 2036.

Esto, potenciado por el atractivo que generan estos títulos en los inversores, habida cuenta de que los bonos estadounidenses a 30 años les están rindiendo, apenas, un 4 por ciento.

De manera tal que adquirir bonos uruguayos o brasileños -que rinden entre 7 y 7,50%- les permite obtener el doble de tasa de interés, asumiendo riesgos relativamente pequeños.

“En este contexto, aunque por otras razones, está entrando la Argentina”, sostuvo Bulat, quien observa que el escenario internacional ofrece una muy buena oportunidad para resolver el tema pendiente de deuda impaga que pesa sobre el país desde hace ya varios años.

Al igual que Bulat, son varios los analistas que ven en esta operación un punto de partida para que el país comience a transitar un nuevo camino.

Y hablan de punto de partida porque resaltan que es apenas un primer paso, que deberá ser seguido por otras cuestiones, como la cancelación de deuda con el Club de París y el sinceramiento de las estadísticas del INDEC.

Ahora bien, ¿tiene impacto en la vida cotidiana de particulares y empresas el hecho de que la Argentina concluya con éxito su operación?

En principio sí. De cumplirse con los pasos subsiguientes, contribuirá a mejorar las condiciones de crédito, el país no estaría tan sujeto al lema de “vivir con lo nuestro”, tendría una ventanilla externa para resolver urgencias financieras y ayudaría a mejorar el clima de inversiones.

Analistas opinan sobre el impacto que el canje de deuda tendrá sobre:

• El costo de los préstamos.

• Tasas de interés.

• Dólar.

• Presión fiscal.

• Inflación.

• Nivel de empleo.

Un tema no menor que destacan la mayoría de los expertos se refiere al uso que se le dará al dinero que el país pueda recibir.

• Si se le da un buen destino, esto es, si contribuye a que la Argentina tenga más flexibilidad para acomodar su cronograma de vencimientos de deuda (canjeando compromisos de corto y mediano por otros más de largo, tal como lo hacen otras naciones) el panorama pinta alentador de cara al futuro.

• Por el contrario, si los fondos son destinados a aumentar el de por sí elevado gasto público, el efecto hasta puede ser contraproducente y transformarse en un boomerang.

El más escéptico de los consultados fue el ex titular del Banco Central, Javier González Fraga: “El lado negativo del canje es que puede agudizarse el deterioro fiscal. El gasto público va a seguir alto y lo que viene detrás de esto es mayor endeudamiento e inflación”.

En general, los analistas advierten sobre esta distinción, en relación a que resultará una cuestión clave el uso que le dará el país al “dinero fresco”. Y ponen la lupa en que el 2011 será un año electoral.

Sin embargo, no dejan de resaltar las bondades que traería la operatoria, si la Argentina hace bien los deberes.

Impacto sobre el crédito

El costo del dinero es el primer tema que se plantea cuando se piensa en la salida del default.

“Lo importante es que no sólo le va a facilitar el financiamiento al Gobierno sino que también le permitirá al sector privado mejorar su acceso al crédito”, afirma Jorge Todesca, ex viceministro de Economía y titular de la consultora Finsoport.

Optimista, aunque con cautela, Todesca cree que particulares y empresas podrán verse beneficiados con una baja en el costo de los préstamos, si bien existen limitaciones, como la inflación, que impiden que dicho descenso sea pronunciado.

“El interés puede bajar, en particular en aquellas líneas destinadas al consumo”, agrega.

González Fraga también cree que puede haber un impacto sobre el crédito, por la vía de un incremento en el volumen de dinero ofrecido y de una mayor competencia en el sistema.

“Las empresas podrán ahora tener la alternativa del crédito internacional. Hoy el volumen de deuda contraída en el exterior es de apenas 20%, un nivel absurdamente bajo, si se tiene en cuenta que hemos tenido años en los que se llegó al doble”, indica.

En todo caso, ¿cuánto pueden llegar a bajar para las empresas argentinas? El economista Orlando Ferreres estima que, con una apertura internacional, el costo del crédito en dólares puede ubicarse entre 10% y 11 por ciento.

“Las tasas actuales tienen margen para caer si se reduce el riesgo país luego del canje. Es un margen pequeño porque el entorno inflacionario le pone un límite”, dice Ferreres.

Los analistas consultados por iProfesional.com, en general, son optimistas sobre el impacto que traerá la aprobación de la propuesta argentina en el costo de los préstamos al sector privado.

Estiman que podrá abaratarse. Pero resaltan que para que llegue a ser una reducción significativa se deberá, necesariamente, tener que frenar la escalada inflacionaria.

“No se apreciará una mejora sustancial en el plano crediticio mientras el Gobierno no resuelva la inflación”, remarca Diego Giacomini, economista jefe de la consultora Economía y Regiones.

Dólar





Para algunos economistas, un efecto colateral del canje podría ser una presión adicional a la apreciación del peso.

Hasta hace poco el temor era el de una escapada del dólar. Sin embargo, esta nueva etapa da lugar a un efecto efecto opuesto: que se profundice la brecha entre el billete verde y la inflación.

El motivo: los dólares que puedan entrar tras el canje, sumado al masivo ingreso de divisas, producto de las ventas de soja al mundo.

Sobre este punto, González Fraga hace referencia a la situación que viven otros países de la región, alcanzados por una de su moneda.

“Un efecto del canje puede ser la apreciación cambiaria, que es típica de los países que empiezan a tener ingreso de capitales. Y sólo se lograría evitar si tuviésemos una situación fiscal más holgada, como ocurrió en Chile, por ejemplo”, afirma.

Y, confirmando esta visión, otros economistas admiten que el canje les llevó a revisar su pronóstico sobre la devaluación.

Es el caso de Econviews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, que preveía una paridad de $4,25 por dólar para fin de año y corrigió la proyección a $4,15.

“El canje le quita presión al mercado cambiario”, justifica el analista Eric Ritondale.

Presión fiscal

Un regreso de la Argentina al mercado de crédito implica (si la propuesta de Boudou llega a buen puerto) contar con una nueva ventanilla que atienda las urgencias financieras.

Y eso podría implicar una disminución de la presión sobre las fatigadas arcas del fisco. Y, siguiendo con esta cadena virtuosa, el Gobierno podría estar en situación de aliviar la carga impositiva sobre el sector privado.

¿Ocurrirá esto tras el canje? Por lo pronto, no se espera que una reducción sobre la presión impositiva pueda percibirse de inmediato.

Los analistas dicen que todo dependerá de dos cosas. Primero, de la cantidad de financiamiento que efectivamente pueda conseguir el Ejecutivo. Y segundo, de la disciplina fiscal para contener el gasto.

Sin embargo, algunos economistas se muestran bastante escépticos.

“No soy muy optimista sobre la cantidad de dólares que van a entrar. Porque nadie presta dinero para financiar el gasto corriente”, advierte el economista Enrique Szewach.

“Aun suponiendo que esos fondos pudieran significar un alivio para el Banco Central, éste no será muy grande, dado que se necesita el equivalente a tres fondos del Bicentenario. O sea que el ingreso de dinero fresco podría estar cerca de un 10% de los requerimientos. De manera que esto no cambia la situación fiscal”, agrega.

En tanto, Giacomini prevé que en el corto plazo haya una inercia de la situación actual.

“El sector privado enfrenta una presión tributaria récord. Parece difícil que puedan seguir aumentando. Pero tampoco veo que se vaya a reducir. Sucede que la política económica oficial exige una presión tributaria alta. Por lo tanto también descarto una baja en el corto plazo”, afirma.

Inflación

Es la palabra que más aparece en los medios, superando incluso a “reservas” y “canje”. Representa la principal preocupación de los argentinos en materia económica, según las encuestas.

Un resultado exitoso de la operatoria abre la posibilidad de un alivio en el plano inflacionario.

El razonamiento que abona esta tesis es similar al de la cuestión impositiva: con una mayor capacidad para financiarse, el Gobierno disminuiría su dependencia sobre las reservas del Banco Central o sobre la emisión monetaria.

En este sentido, Ferreres afirma que, si bien el frente fiscal sigue mostrando la necesidad de un ajuste, un efecto inmediato del canje puede ser la posibilidad de que las provincias accedan a un financiamiento en mejores condiciones. Considera que por esta vía podrán ingresar hasta u$s5.000 millones adicionales.

Claro está que la condición para que esto se cumpla es que el gasto quede contenido. Aunque varios analistas consideran que el Gobierno no resistirá la tentación de aplicar todo el nuevo ingreso de capitales a incrementar su nivel de erogaciones .

Nivel de empleo

Si estar en default era, al decir de muchos analistas, “estar fuera del mundo”, entonces el canje debería implicar un regreso. Y, como consecuencia, estar otra vez en la mira de los empresarios que quieren encarar proyectos de inversión.

Un optimista al respecto es Todesca, que cree que la inversión externa directa subirá desde sus bajos niveles actuales.

“La salida del default mejora el clima de negocios y si cae el riesgo país puede generarse un escenario más proclive a la inversión”, señala. Aunque aclara que el impacto positivo recién se verá en el mediano plazo, por los tiempos propios de los ciclos de negocios.

Para Todesca, este tema debería ser prioritario para el Gobierno: “Ya que no quiere bajar la demanda, entonces tiene que preocuparse por aumentar la oferta. Es la forma de frenar la inflación”.

Otros analistas sostienen que, si bien el canje ayuda, hay asignaturas pendientes antes de que se eleve en forma significativa el nivel de inversión externa.

“Salir del default no va a cambiar automáticamente el riesgo país. De hecho, también estábamos en default en 2007 y el riesgo argentino era similar al de Brasil. Hoy no hay inversiones por las cosas que se hacen mal, como el hecho de que no se sepa cuál es la inflación o cuál va a ser el precio de la energía de acá a dos años”, dispara Szewach.

Indicadores a tener en cuenta

¿Qué indicadores hay que seguir para saber si el canje trae buenas noticias para el bolsillo? Los expertos recomiendan no perder de vista:

• La tasa Badlar, que es la referencia que toman los bancos para fijar el interés que pagan por los depósitos superiores al millón de pesos (actualmente se ubica en el 9,38%).

• La tasa Prime para préstamos a empresas de primera línea, que tendría una leve baja si se abre el crédito externo a los privados.

• El nivel de empleo. Según González Fraga, será el indicador más claro sobre si se está produciendo un impacto sobre la inversión productiva.

• La fuga de capitales. Refleja el nivel de confianza del ahorrista sobre la marcha de la economía. “Además, está relacionada con la expectativa de que se pueda producir una corrección cambiaria”, dice Szewach.

• Prima de riesgo por cubrirse de un default argentino. El índice, conocido como Credit Default Swap (CDS), es más alto cuanto más probable se considera que un país incumpla sus obligaciones. Actualmente su ubica en los 900 puntos, el segundo en el ranking mundial, que es liderado por Venezuela.

• Riesgo país. Este indicador mide la sobretasa que debe pagar un país en condiciones normales de acceso al crédito (1% adicional por cada 100 puntos) por encima de los bonos estadounidenses -considerados libres de riesgo-. En el caso de la Argentina, se ubicó en los 581 puntos básicos tras el anuncio. Antes del mismo estaba en los 618. En pleno conflicto con Redrado había trepado a los 730 puntos básicos.

• Tasa de la nueva emisión de deuda. La expectativa generalizada es que los bonos bajen desde su nivel actual de 11% hasta un 9 por ciento.

La Argentina dio el primer paso de una nueva etapa. Al concluir el proceso de canje dispondrá de una nueva ventanilla para su financiamiento. Y depende del uso que haga de la misma podrá mejorar su situación económica, o sufrir un efecto boomerang.



FUENTE: iprofesional.com

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